RAÚL CASTAÑÓN DEL RÍO

ESCRITOR

 
 
 

Superposiciones

Hay veces que la vida y la literatura se alinean. Para no perder la costumbre, compruebo que se siguen sucediendo a su ritmo. Vuelvo, pues, a atestiguarlo, con cada vez menos sorpresa aunque con idéntico agrado. Esta vez la superposición de literatura y realidad se presenta aunando elementos decididamente dispares. Por un lado tenemos la referencia literaria de un país que ya no existe (este literalmente, no en la práctica como los demás). Por otro, un escritor universal hijo de aquel país del pasado. Además, una bebida tradicional, un viaje antiguo y un deporte moderno. Todo

 eso, y más, se combina de una manera que parecía improbable sobre el papel. Se reinventa una historia previa con un relato nuevo y solvente (a mi criterio y capacidad, cuando menos). Hasta ahí, la escritura en sí, una actividad que puede considerarse libre todavía y casi equiparable a la imaginación en cuanto a la ausencia de límites.

Pero lo sorprendente viene luego, cuando la historia se traslada a la realidad. Se pone de relieve con un simple paseo, cuando te salen al paso, uno tras otro, todos los componentes del texto. El país y la ciudad en una cerveza con ese nombre no comprada por mí, el autor universal rotulado en la calle, los libros relacionados en una librería bajo su advocación, el extranjero viajero, las separaciones de todo tipo, el deporte reunificador con partido simultáneo y pabellón frente a la librería que anuda visiblemente literatura, realidad y recuerdos. Incluso el local de al lado cuenta con esa cerveza, entre muchas otras de estilo internacional. Cerveza para celebrar los reencuentros o cumplir las promesas; o como excusa y consuelo para lo que fuese que tuviera que ser. Incluso el aeropuerto de la historia coincide con nombrar a un amigo de esos de charla interminable y reencontrado nada más escribirla. Parece cine o acaso novela, pero ya digo que era un relato. Uno nuevo, escrito contra reloj para un premio. Ya he ganado lo mío solo con escribirlo.

Aunque cada vez me sorprenda menos, me fascina por igual y me parece digno de reseñar aquí este botón de muestra. Por lo demás, volveremos, con excusas o sin ellas.

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