Costuras

Allá donde se cruzan las historias. Los años, los pasos, los escritos. Se suman los recuerdos por cientos, traídos y llevados por el aire como las hojas en otoño. Una sensación envolvente y en verdad agradable. Hoy era de noche en aquella mañana de hace y años y de estación paralela a la del calendario. Entonces había cambios en el aire, desafíos, proyectos de los cuales algunos salieron muy bien (como el principal que ocupaba el pensamiento en aquellos momentos, un lance decisivo acometido con decisión, con la decisión correcta). En esta reciente tarde anochecida pude recordar o conocer por primera vez el nombre de esa avenida. Calles que inspiran, bares que abrigan, notas que se conciertan en silencio de recogimiento. Escribir es
como coser las distintas piezas, que pude leer esta vez en un cartel literario. Recoser desgarros escritos, remendarse y enmendarse cuanto se pueda, aprendiendo el oficio, viviéndolo a mi propia manera. Los cruces y las cruces del camino; viejas costumbres, nuevos argumentos y descubrimientos. Mesas y musas para asentarse el recorrido sin rumbo, guiado por el hábito y la apetición del momento. La ley sorpresiva de la ruta mandando. La vida en el bucle adecuado. Todo eso y más justo sobre la campana, antes del cambio de hora y de luz. Otro tramo de estación para seguir camino por etapas y capítulos. Probar a leerlo o a reescribirlo algún día, si te quieres venir.

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