RAÚL CASTAÑÓN DEL RÍO

ESCRITOR

 
 
 

Florecimiento contracorriente

A veces los inconvenientes sorprenden. Sorprender para bien, me refiero, que empeorar no tiene mérito ni apetencia cabal –basta con dejarse ir, con la manada o por la cuesta abajo del sumidero–. En este caso que nos ocupa el bien, el activo, el fruto contracorriente renace en una aridez casi de piedra. Una sorpresa de verdadero mérito cuando el entorno no solo no te favorece, sino que te resta a ojos vista y apenas nadie te lee ni te escucha con atención si propones sensibilidad artística en un páramo. Ni siquiera el formato multimedia de las redes sociales le hacen digeribles las palabras con sentimiento

al perezoso insensible que lo quiere todo masticado y repetido a su imagen y semejanza, con la mayor simpleza posible. Con ese panorama, lo fácil es desistir de todo intento cultural. Pero siempre habrá quien decida seguir un impulso natural, un desafío afirmativo, su propio talento para contar. Porque también es la suya una historia que merece ser contada, que merece ser leída y apreciada aunque sea por una minoría cercana o desconocida. Porque ya te pasó, amigo Miguel, con la loa retrospectiva del picatueru, tan sentida y emotiva que resulta imposible de pasar por alto para cualquiera que no sea alérgico a la letra ni a la cultura. Aquella metáfora recordatoria de lo rural, de lo perdido, de lo que vive todavía en nuestros recuerdos merece capítulo aparte dentro de tu propia historia.

            Tú sigue escribiendo, que no te acalle ni te apoque la mediocridad adocenada que nos rodea hoy día. El premio ya es ese, cumplir con un deber para contigo mismo. Pero si lo publicas, mejor. Así queda constancia y otro premio para quien lea contracorriente en estos tiempos que corren, hacia ninguna parte a este paso.

Comentarios potenciados por CComment